Hans Kelsen

Considera la idea del Estado como orden coactivo de la conducta humana, y por lo tanto sinónimo del derecho. Lo que aparece visible del Estado es su aparato burocrático, necesario para crear, aplicar y ejecutar el derecho. Hay Estado si existe una relativa y mínima centralización del orden social.

Kelsen recalca que si por el término Estado se entiende una comunidad humana, debe admitirse que esta comunidad está constituida por un orden normativo que regula la conducta mutua de los miembros que pertenecen o forman esta comunidad y que pertenecen a esta comunidad sólo si están sujetos a un orden normativo.

Sostiene que el Estado, como ser personal, no es sino la personificación del orden jurídico nacional y, más frecuentemente, una hipóstasis de postulados morales y políticos. Si desaparece el dualismo entre Estado y derecho, mediante la disolución de la hipóstasis que suele conectarse con el término Estado, se descubre las ideologías políticas que anidan en la ciencia jurídica tradicional.

Su tesis sobre la construcción escalonada del derecho con la hipotética norma fundamental en la cúspide, está sustentada en que la teoría pura del derecho no busca la base del derecho -la razón de su validez- en un principio metajurídico, sino en una hipótesis jurídica -en una norma básica- que debe establecerse por medio de un análisis lógico del pensamiento jurídico real. Toda norma jurídica es válida si su creación está de acuerdo con una norma superior, hasta llegar así, a lo que Kelsen llama norma fundamental.

Sobre los tradicionales elementos que conforman el concepto de Estado, afirma que el derecho nacional o Estado es un orden jurídico centralizado; el ámbito de validez territorial es limitado a un espacio determinado, al territorio del Estado; el ámbito personal de validez está conformado por las personas que viven en ese espacio, y el poder o fuerza del Estado es la eficacia o efectividad del orden jurídico.

Para Kelsen la democracia no es más que un medio de configurar un orden social sobre la base de la voluntad formativa de los propios subordinados a él, y no un específico contenido de este mismo orden social.

Bregó incansablemente por la paz al difundir la necesidad de un orden jurídico positivo internacional y un estado supranacional único, defendiendo la concepción relativa de la soberanía de los Estados.



Un maestro en su examen oral, preguntaba segun Kelsen en que se parece un leon al estado, la respuesta es simple en que es libre y soberano.