EL PROBLEMA DE LA INFLACIÓN
Es el aumento más o menos rápido y continuo de los precios, originado por un desajuste entre la oferta y la demanda.
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Se trata de un desajuste entre la oferta y la demanda monetaria. El exceso de demanda de bienes y servicios genera un aumento inflacionario de los precios y al estar los salarios reales vinculados con esos precios, para mantener su poder adquisitivo se hace necesario aumentar los salarios, aumento que se traduce en mayores costos, lo que trae aparejado un nuevo aumento de precios (inflación de costos).
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Impide el crecimiento de la economía. Es necesario relacionar la estabilidad de los precios con el desarrollo, ya que una vez lograda los ahorros dejarán de canalizarse hacia fines especulativos y se dirigirán a su cause natural que es la finalización de inversiones. Además esa masa de ahorros se acrecienta al no existir temor a la desvalorización de la moneda.
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Es esencial el control total de la masa monetaria y de las diversas vías por las cuales el estado puede afectar la oferta monetaria haciendo necesaria la emisión, es decir, gasto público, ingresos fiscales, administración de la deuda pública.
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La inflación puede ser prevista o no prevista, equilibrada o desequilibrada.
-Inflación prevista. El hecho de que este prevista hace que sus efectos no sean nocivos.
- Inflación imprevista. Con efectos nocivos, al perderse poder adquisitivo.
- Inflación equilibrada. Se da cuando todos los precios suben, afecta a todos por igual.
- Inflación desequilibrada. Solo sube algún precio, por tanto no afecta a todos por igual.
La inflación es el mejor barómetro para medir la capacidad económica de un gobierno…

—Stanley Fischer, Gobernador, Banco de Israel.

. EL PROBLEMA DE LA INFLACION

Cuál es el problema de la inflación?

Es problable que la pregunta que encabeza el artículo sea ya incorrecta. La inflación no tiene un problema, tiene muchos. Los neoclásicos suelen hablar de shoe-leader cost, menu cost (¡algunos incluso atribuyen el ciclo económico a esto!), redistribución de las rentas, mala asignación de recursos... Todos son, en cierta medida ciertos, pero todos pueden, en buena medida, neutralizarse a través de una correcta anticipación (por ejemplo, a través de un incremento de las rentas en proporción a cierto índice como el IPC). Sin embargo, hay un coste de la inflación del que no suele hablarse: el ciclo económico.


Primero, ¿qué es inflación? A mí me gusta describirla como el envilecimiento de la moneda. A los neoclásicos como el incremento de precios. A buena parte de la Escuela Austriaca como el incremento no respaldado de la oferta monetaria (nótese que mi definición está estrechamente relacionada con esta). Dejaremos, en este momento, de lado mi definición (por no haber sido del todo integrada en un sistema económico suficientemente explicativo) y la neoclásica (por confundir inflación con incremento de precios, cuando ésta es sólo una posible consecuencia de la expansión monetaria).


Segundo, ¿qué efectos produce la inflación, esto es, la oferta monetaria? Estamos en un sistema bancario de reserva fraccionaria. Los bancos pueden expandir los créditos respaldándolos tan sólo por una pequeña porción de activos líquidos (reservas). El resto, son créditos artificiales que quedan respaldados por inversiones. Pero fijémonos, ya desde el principio, que están inversiones sólo serán líquidas (y, por tanto, suficientes para satisfacer a los depositantes) cuando hayan madurado, esto es, cuando la venta de sus productos sirva para amortizar la inversión inicial y el correspondiente pago del interés. Por tanto, si los bancos comerciales expanden mucho sus inversiones, sin el correspondiente respaldo, en caso que "por alguna circunstancia" (que ahora veremos) los depositantes acudan a retirar sus depósitos, no podrá satisfacer a sus clientes e impodrá un corralito al estilo argentino.


Tercero, ¿qué papel juega el Banco Central? El Banco Central pretende evitar que un banco se quede sin liquidez para satisfacer a sus depositantes, de manera que no cunda la desesperación. Para ello, concede distintos tipos de préstamos a los bancos comerciales. Cuando el Banco Central rebaja el tipo de interés (el precio del dinero), ello significa que el interés a corto plazo al que presta el dinero a los bancos comerciales disminuye. En otras palabras, los bancos comerciales: a) pueden conseguir más dinero del banco central, b) gracias a ese banco central, y a la reserva fraccionaria, pueden expandir en mayor medida la oferta crediticia, c) su comportamiento se vuelve más alocado e irresponsable, ya que el Banco Central les garantiza la liquidez a un menos coste. En definitiva, las políticas monetarias expansivas incrementan la oferta monetaria y crediticia, esto es, la inflación.


Cuarto, ¿cómo se determina el tipo de interés? En principio, tenemos dos mercados donde se determina. El mercado crediticio y el mercado productivo. En el mercado crediticio el tipo de interés se determina con la demanda y oferta de fondos prestables. Los prestamistas tienen una cantidad de fondos que será prestado a los prestatarios a un cierto tipo de interés para el cual no existan ni prestamistas dispuestos a prestar más barato ni prestatarios dispuestos a tomar prestado más caro. En el mercado productivo, la determinación no es tan clara. Los empresarios demandas factores productivos a los que anticipan unas rentas (capital circulante) para, al finalizar el período productivo, recuperar los fondos anticipados y el interés a través de los beneficios. En otras palabras, estamos ante otro mercado crediticio: los trabajadores y terratenientes son los prestatarios de bienes presentes (el dinero anticipado por el empresario) y el empresario el prestamista de bienes presentes. Así, cuando los trabajadores y las materias primas maduren (produzcan) el empresario se quedará con su producción y la venderá por un precio superior al que anticipó a los factores productivos. En asuencia de beneficios extraordinarios, la relación entre el precio de venta de los productos y las rentas anticipadas es el tipo de interés. En todo caso, observamos que tanto el mercado crediticio como el de bienes y servicios están estrechamente relacionados. La gran mayoría de la demanda de fondos prestables se realiza con ánimo de invertirla en procesos productivos: si el tipo de interés es, por ejemplo, más reducido en el mercado crediticio, los empresarios pedirán prestado dinero para invertirlo en el mercado de bienes y servicios donde es más elevado. Ello provocará la elevación del tipo de interés en el mercado crediticio y su reducción en el productivo. Si el tipo de interés es más reducido en el mercado productivo, los accionistas y empresarios tenderán a desinvertir (incrementando el tipo de interés) para convertirse en oferentes de fondos en el mercado crediticio (reduciendo el tipo de interés).


Quinto, ¿cuáles son los efectos de la inflación sobre el tipo de interés? Si el Banco Central y los bancos comerciales expanden la oferta monetaria y esta se filtra al mercado crediticio, el tipo de interés se reducirá (al haber aumentado la oferta de fondos prestables). Esta reducción llevará a los empresarios a pedir prestados fondos en el mercado crediticio para invertirlos en el de bienes y servicios.


Sexto, ¿de qué modo se invertirán los créditos fiduciarios? Un menor tipo de interés permite expandir la duración de los procesos productivos, incrementando así su productividad. Los empresarios, pues, tenderán a alargar la estructura productiva, emprendiendo actividades que antes del crédito fiduciario no eran rentables (por el mayor tipo de interés) y ahora sí lo son (por el menor tipo de interés). Esta inversión en procesos productivos de larga duración supone, pues, una mayor inmovilización de los fondos de capital circulante. Hasta que éstos se liberen y se conviertan en activos líquidos, pasará un mayor período de tiempo. Además, esta inversión en bienes de capital alejados del consumo tiene un efecto añadido sobre éstos: parte de los factores productivos que eran utilizados para producir bienes de consumo, se desplazarán a esos nuevos estadios alejados del consumo, pagándoles rentas superiores a las que de otra manera se hubieran podido permitir con cargo al crédito fiduciario. Se produce una sensación de bonanza económica, ya que las rentas salariales aumentan, el paro se reduce y la "máquina" económica va a plena potencia. El gobierno parece haber conseguido algo milagroso: incrementar los ahorros sin que los consumidores tengan que restringir su consumo.


Séptimo, ¿puede incrementarse la inversión invirtiendo papel? Obviamente no. El tipo de interés debería haber reflejado únicamente el ahorro real de la sociedad. Si se difumina este ahorro real a través de un tipo de interés artificialmente bajo, la gente seguirá consumiendo de acuerdo con sus preferencias. Esto es, acudirán al mercado de bienes y servicios a consumir los fondos que los empresarios están invirtiendo. Por un lado, la oferta de bienes y servicios de consumo se habrá reducido ya que el período de maduración se ha incrementado (de manera que los productos llegan en mayor cantidad al mercado pero más tarde) y segundo, la demanda se incrementará porque las rentas extraordinarias pagadas para contratar a los factores productivos se trasladarán en un mayor consumo. Esto significa que, en este momento, se producirá "sobre el mercado de bienes y servicios de consumo" un incremento de los precios. Vemos, pues, cómo la inflación definida en términos neoclásicos se difiere mucho en el tiempo. Mientras que nosotros hemos hablado de inflación desde el momento de la expansión crediticia, los precios no se incrementan hasta que los consumidores adquiren bienes y servicios de consumo con cargo a las rentas anticipadas por los empresarios de bienes superiores de capital y procedentes del ahorro fiduciario. En todo caso, esto dará lugar a un incremento de los precios relativos de los bienes de consumo sobre los de capital, haciendo más rentable en estos momentos, la producción de bienes de consumo que la de capital. Por tanto, en la pugna de los fondos del mercado crediticio, los empresarios que se dedican a producir bienes de consumo podrán pagar un mayor tipo de interés que los de bienes de capital alejados del consumo (en otras palabras, los empresarios que se han dedicado a producir capital alejado del consumo tendrán que pagar un tipo de interés por el cual sus inversiones dejarán de ser rentables). No sólo eso, la mayor rentabilidad les permitirá recontratar a los factores productivos de las industrias alejadas del consumo y dedicarlos a producir bienes de consumo. Así pues, los bienes de capital carecerán del capital circulante y de los factores productivos suficientes para amortizar la inversión inicial. Esto se traducirá en que gran parte de las inversiones se abandonarán y muchos trabajadores irán al paro ya que, aun cuando sean necesarios para producir más bienes de consumo, el capital circulante necesario para adelantarles sus rentas en forma de salarios se hallará inmovilizado en las inversiones que no eran rentables. La única manera de evitarlo sería, precisamente, que los trabajadores aceptaran una reducción de sus salarios, de manera que un mismo montante de capital circulante pudiera financiar el empleo de un mayor número de trabajadores. Estamos en plena crisis económica.


Octavo, ¿y qué pasa con los bancos? Ya hemos indicado que una parte muy pequeña de sus inversiones (alrededor del 1%), las reservas, se hayan respaldadas por activos reales y líquidos. La otra, la oferta monetaria expandida, estaba respaldada por la maduración de las inversiones. En la medida en que estás han dejado de ser rentables, hayan sido abandonadas o el capital se encuentre totalmente inmovilizado, los bancos serán incapaces de atender a las demandas de los depositantes para recuperar su liquidez. Esto generará una situación de pánico entre el público que acudirá en masa a retirar unos depósitos que no existen o que se hayan invertidos en bienes nada líquidos.


Noveno, ¿puede realmente el Banco Central evitar esta situación? Si el Banco Central recurre a la expansión crediticia para evitar las situaciones de pánico, en realidad sólo estará prorrogando el caos y favoreciendo nuevas malas inversiones. Cuanto más reducido sea el tipo de interés, mayor será el período productivo y mayor la inmovilización del capital. Como acertadamente recordó Strigl, si el Banco Central expandiera sin límite la oferta monetaria, terminaríamos con el capital totalmente inmovilizado, de manera que habría que abandonar los métodos de producción indirectos, para volver a la producción inmediata, aquella cuya maduración es directa, por la incapacidad de subsistir sin consumir (dado que no existen ahorros).


Décimo, ¿cómo salir de la crisis? Simplemente permitiendo la reestructuración de la estructura productiva; asumiendo el consumo de capital que se ha producido; favoreciendo la movilidad laboral, sin fijaciones de salarios o penalizaciones al desempleo; evitando cualquier recurso al déficit público, que sólo tendrá como efecto reducir aun más las disponibilidades de ahorros que necesitan los empresarios para completar la maduración de sus proyectos. Los estabilizadores automáticos, en este sentido, son nefastos. El subsidio por desempleo incrementa los gastos públicos, dando lugar al déficit que se financia a costa de los ahorros reales; además, transmite ese incremento del gasto público en forma de rentas a los trabajadores, que terminarán consumiéndolo y no ahorrándola, incrementando pues, todavía más los precios de los bienes de consumo y agravando la situación de las industrias de capital. La crisis es un período de catarsis que no puede ni debe evitarse. Cuando más se retrase, mayor será el grado de de capital consumido y más dolorsa será la caída.


Undécimo, ¿cuál es el saldo neto? Se ha producido un consumo neto de capital al inmovilizarlo en proyectos no rentables que deberán ser abandonados. Multitud de trabajadores han acabado en el paro, se ha perdido poder adquisitivo y, lo que es más preocupante a largo plazo, se genera un clima de desconfianza hacia el capital y el capitalismo. La gente se vuelve más cortoplacista, no confía sus ahorros a inversiones que regularmente quiebran; se considera que el capitalismo es inestable y que el gobierno tiene que regularlo para evitar sus zarandeos. Al final, el capitalismo retrocede y el estatalismo se incrementa. Menor libertad y prosperidad es el saldo neto de la inflación.
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